Noviazgo es no violencia
Cynthia César de la Cruz
“Te quiero mucho, eres el amor de mi vida por eso debes comprender que no me gusta que otros te vean”; “qué tontita mi vida, voy a ayudarte”; “no te lastimé, estaba jugando, lo que pasa es que tienes la piel sensible”, “si vas a ser mi novio no quiero que le hables a ninguna de tus amigas”
Te es familiar alguna de estas frases?, ¿crees que algún adolescente que conoces esté viviendo una situación como esa?, ¿la has vivido tú?
En la actualidad escuchamos diariamente noticias que nos hacen ver el clima de violencia que se vive en el día a día, se ha naturalizado la violencia a tal grado que ya nos es difícil notar que se da en nuestras rutinas diarias: camino a la escuela, hacia el trabajo, con la familia, con amigos y/o la pareja.
Durante la adolescencia, las relaciones de noviazgo pueden tornarse violentas y en muchas ocasiones la situación puede pasar desapercibida para la familia de la víctima y por supuesto ésta puede no darse cuenta durante mucho tiempo. Las agresiones a las cuales se somete a las o los jóvenes van de lo verbal a lo psicológico, físico y/o sexual.
La interacción que se da en el noviazgo obedece a estilos de poder que emplea cada uno de los participantes, sin embargo, debido a que cada persona tiene en su entorno características diferentes en cuanto a apoyo social, personalidad, etc., éstas pueden poner en riesgo a unos más que a otros, si la violencia no se detecta a tiempo.
Las relaciones de pareja entre las y los jóvenes responden a distintas necesidades, por lo que también se establecen diferentes formas de relacionarse, sin embargo, todas tienen en común el establecer relaciones afectivas. Este tipo de relación implica también incrementar su estatus social, autoestima, autoconcepto, etc. Además los y las chicas atraviesan por un fenómeno de popularidad, en algunas ocasiones el ser parte de una relación de noviazgo los hace ser parte de un círculo social más sobresaliente y eso les atrae en ocasiones más que el chico o chica en cuestión.
Dentro de los factores de violencia en el noviazgo se encuentran diferencias socioeconómicas, religión, género, edad, una historia de abuso intrafamiliar que puede ser físico, psicológico y/o sexual. Las consecuencias pueden ser depresión, aislamiento, fracaso escolar, baja autoestima e incluso intentos de suicidio o el suicidio en sí, etc. Un riesgo puede ser la prolongación del maltrato que puede comenzar desde el primer día de noviazgo o después de varios meses o años y continuar en una vida de pareja o incluso durante el matrimonio.
En ocasiones la pareja puede utilizar la información que el otro proporciona sobre sí mismo para herirlo, e incluso la persona que agrede se hace abiertamente hostil, haciendo comentarios como “no puedes irte, si me dejas todos se enteraran de que…”
Pero ¿cómo darse cuenta de que un hijo, amigo o tú mismo estás atravesando por una situación de violencia?
Pon atención a las siguientes expresiones de violencia:
■ Se dan confrontaciones constantes.
■ Enojo.
■ Celos.
■ Violencia física mediante: empujones, jalones, puñetazos, patadas, rasguños, escupir,
etc.
■ Violencia psicológica: con señales de amenaza de golpes, gestos que impliquen someter a la víctima a quedarse callada, mirada amenazante, etc.
■ Verbal: con gritos, palabras denigrantes u ofensivas, frases que “eviten” que la pareja se aleje como “no puedo vivir sin ti”, “si te vas me mato”, “si me amas no salgas con tus amistades”, “no vayas a la escuela (o al trabajo), quédate conmigo”, “si sales con esa ropa me enojaré contigo”, etc.
Noviazgo es no violencia es compartir, conocerse, complementarse, sentir bienestar. Dentro de toda relación surgen conflictos, pero habrá que aprender a resolverlos de manera no violenta. Comunicación, tolerancia, respeto, asertividad y autoestima son la clave.
En algunos casos el grado de violencia es tan grave que la víctima no es capaz de “salirse” de esa relación debido a que el agresor se ha encargado de anularla totalmente. Es importante sin duda que si detectas violencia en tu relación te acerques a un especialista, con el apoyo necesario podrás encontrar la salida.