lunes, 12 de abril de 2010

Tu hija o hijo pueden estar siendo víctimas, testigos o agresores. ¡Ayúdanos a acabar con el acoso escolar!

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La mayor parte de los adultos recordamos con desagrado un hecho de confrontación con algún compañero de escuela, es por eso que muchas veces nos parece “normal” que los niños, niñas y jóvenes pasen por un mal momento en el colegio, por lo que en ocasiones prestamos poca atención cuando un hijo nos comenta que está siendo agredido por uno o varios compañeros.
Es claro que este tipo de sucesos no son algo reciente y han ocurrido durante años, lo preocupante al respecto es que se ha naturalizado la violencia y una situación que atenta contra nuestros hijos se minimiza con frases como “es cosa de niños”. Además aunado a esto se puede observar una conducta cada vez más violenta entre los chicos de edad escolar.


¿Qué es el bullying?


El acoso entre escolares o bullying es una problemática creciente a nivel mundial. Se manifiesta cuando un agresor o grupo de agresores ejercen violencia sobre una víctima. En estos casos siempre hay un desequilibrio de poder que puede manifestarse cuando el agresor o agresora es más grande en edad, estatura, complexión o bien porque se trata de un número mayor de agresores que de víctimas. Los que reciben agresiones son violentados de manera persistente, sistemática, repetitiva y por tiempo prolongado, situación que genera en los participantes consecuencias graves a corto y a largo plazo.


Los chicos que están siendo agredidos o violentados muestran cambios en su conducta como:


• Desinterés por actividades que antes le agradaban.
• Repentino uso de pretextos para no asistir al colegio.
• Poco apetito.
• Bajo rendimiento escolar.
• “Pierde” los útiles o uniforme constantemente.
• Presenta heridas o moretones y da excusas ilógicas al respecto.


Los chicos que agreden suelen mostrar conductas como:
• Una conducta poco tolerante y agresiva.
• Bajo desempeño escolar.
• Tiene objetos que no son suyos y no sabe explicar cómo los obtuvo.
• Dice mentiras sobre otras personas.
• Otros padres o madres lo han señalado como agresor.


Las consecuencias del bullying pueden ser muy graves, enseñemos a nuestros hijos a ponerse en el lugar de los demás, que el silencio los hace cómplices, que agredir no debe ser la forma de obtener lo que se desea. Además debemos enseñarles a tolerar y respetar las diferencias de los otros. Los niños, niñas y jóvenes son el futuro, eduquemos hoy para la paz del mañana.




Tipos de bullying o acoso escolar


- Físico
Este tipo de agresión implica acciones que intentan dañar la integridad física de una persona. Por ejemplo: golpes, empujones, patadas, puñetazos, poner el pie para que un compañero se caiga o trastabille, dar un golpe en la cabeza (zape), escupir o agredir con objetos. Los varones tienden a usar la intimidación física o las amenazas, sin importarles el género de sus víctimas. Cabe enfatizar que éste es el tipo más común de violencia.


- Verbal
Como su nombre lo indica éste se manifiesta mediante agresiones verbales como insultos, sobrenombres descalificativos, frases humillantes, denigrar en público, resaltar un defecto físico, inventar calumnias, éste es más habitual entre las niñas y las jóvenes.


- Psicológica
Son todas aquellas acciones destinadas a mermar la autoestima del individuo y reforzar su sensación de inseguridad y temor. Este componente está, en definitiva, en todas las formas de maltrato.


- Sexual
Implica contacto físico no deseado y/o comentarios ofensivos de tipo sexual o corporal.


- Cyberbullying
Nos referimos a las manifestaciones violentas que se dan entre compañeros haciendo uso de la tecnología, ya sea enviando mensajes vía celular, hacer llamadas para amenazar, acosar, agredir, o bien por medio de mail o videos vía internet; amparándose en el anonimato que dichos medios ofrecen.


Agresores, víctimas y testigos


Quien es violentado sufre de una sensación de indefensión, angustia, ansiedad y cuadros de depresión que pueden llegar a desencadenar intentos de suicidio o culminar con la muerte. Si la víctima es capaz de “salir bien librada” de la situación, a largo plazo puede desarrollar sentimientos de minusvalía, iniciar relaciones en las que es violentado o en las que ejerce violencia, suicidio o desarrollar conductas autodestructivas.


Quien ejerce violencia por su parte también se ve afectado, debido a que su conducta no recibe consecuencia alguna consiguiendo cada vez más poder en su entorno inmediato por lo que cada vez tiene más “aliados”, naturaliza la violencia y la ve como el medio más fácil de obtener todo lo que quiere, a largo plazo puede desarrollar conductas antisociales como robo, adicciones, asociación delictuosa, cometiendo otros actos delictivos.


Mientras que los observadores o testigos silenciosos presentan también una sensación de indefensión ya que podrían ser la próxima víctima, aunque también pueden naturalizar la violencia con pensamientos como “mientras sea él o ella y no yo” e incluso convertirse en agresores.


Escuchemos a los niños (as) y jóvenes. En muchos casos nuestros hijos e hijas se acercan a nosotros para comentarnos situaciones que están viviendo u observando. 

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