http://www.medicable.com.mx/medicable/articulosContenido.asp?buscar=Cynthia&Articulo=27&IdImagen=252
La mayor parte de los adultos recordamos con desagrado un hecho de confrontación con algún compañero de escuela, es por eso que muchas veces nos parece “normal” que los niños, niñas y jóvenes pasen por un mal momento en el colegio, por lo que en ocasiones prestamos poca atención cuando un hijo nos comenta que está siendo agredido por uno o varios compañeros.
Es claro que este tipo de sucesos no son algo reciente y han ocurrido durante años, lo preocupante al respecto es que se ha naturalizado la violencia y una situación que atenta contra nuestros hijos se minimiza con frases como “es cosa de niños”. Además aunado a esto se puede observar una conducta cada vez más violenta entre los chicos de edad escolar.
¿Qué es el bullying?
El acoso entre escolares o bullying es una problemática creciente a nivel mundial. Se manifiesta cuando un agresor o grupo de agresores ejercen violencia sobre una víctima. En estos casos siempre hay un desequilibrio de poder que puede manifestarse cuando el agresor o agresora es más grande en edad, estatura, complexión o bien porque se trata de un número mayor de agresores que de víctimas. Los que reciben agresiones son violentados de manera persistente, sistemática, repetitiva y por tiempo prolongado, situación que genera en los participantes consecuencias graves a corto y a largo plazo.
Los chicos que están siendo agredidos o violentados muestran cambios en su conducta como:
• Desinterés por actividades que antes le agradaban.
• Repentino uso de pretextos para no asistir al colegio.
• Poco apetito.
• Bajo rendimiento escolar.
• “Pierde” los útiles o uniforme constantemente.
• Presenta heridas o moretones y da excusas ilógicas al respecto.
Los chicos que agreden suelen mostrar conductas como:
• Una conducta poco tolerante y agresiva.
• Bajo desempeño escolar.
• Tiene objetos que no son suyos y no sabe explicar cómo los obtuvo.
• Dice mentiras sobre otras personas.
• Otros padres o madres lo han señalado como agresor.
Las consecuencias del bullying pueden ser muy graves, enseñemos a nuestros hijos a ponerse en el lugar de los demás, que el silencio los hace cómplices, que agredir no debe ser la forma de obtener lo que se desea. Además debemos enseñarles a tolerar y respetar las diferencias de los otros. Los niños, niñas y jóvenes son el futuro, eduquemos hoy para la paz del mañana.
Tipos de bullying o acoso escolar
- Físico
Este tipo de agresión implica acciones que intentan dañar la integridad física de una persona. Por ejemplo: golpes, empujones, patadas, puñetazos, poner el pie para que un compañero se caiga o trastabille, dar un golpe en la cabeza (zape), escupir o agredir con objetos. Los varones tienden a usar la intimidación física o las amenazas, sin importarles el género de sus víctimas. Cabe enfatizar que éste es el tipo más común de violencia.
- Verbal
Como su nombre lo indica éste se manifiesta mediante agresiones verbales como insultos, sobrenombres descalificativos, frases humillantes, denigrar en público, resaltar un defecto físico, inventar calumnias, éste es más habitual entre las niñas y las jóvenes.
- Psicológica
Son todas aquellas acciones destinadas a mermar la autoestima del individuo y reforzar su sensación de inseguridad y temor. Este componente está, en definitiva, en todas las formas de maltrato.
- Sexual
Implica contacto físico no deseado y/o comentarios ofensivos de tipo sexual o corporal.
- Cyberbullying
Nos referimos a las manifestaciones violentas que se dan entre compañeros haciendo uso de la tecnología, ya sea enviando mensajes vía celular, hacer llamadas para amenazar, acosar, agredir, o bien por medio de mail o videos vía internet; amparándose en el anonimato que dichos medios ofrecen.
Agresores, víctimas y testigos
Quien es violentado sufre de una sensación de indefensión, angustia, ansiedad y cuadros de depresión que pueden llegar a desencadenar intentos de suicidio o culminar con la muerte. Si la víctima es capaz de “salir bien librada” de la situación, a largo plazo puede desarrollar sentimientos de minusvalía, iniciar relaciones en las que es violentado o en las que ejerce violencia, suicidio o desarrollar conductas autodestructivas.
Quien ejerce violencia por su parte también se ve afectado, debido a que su conducta no recibe consecuencia alguna consiguiendo cada vez más poder en su entorno inmediato por lo que cada vez tiene más “aliados”, naturaliza la violencia y la ve como el medio más fácil de obtener todo lo que quiere, a largo plazo puede desarrollar conductas antisociales como robo, adicciones, asociación delictuosa, cometiendo otros actos delictivos.
Mientras que los observadores o testigos silenciosos presentan también una sensación de indefensión ya que podrían ser la próxima víctima, aunque también pueden naturalizar la violencia con pensamientos como “mientras sea él o ella y no yo” e incluso convertirse en agresores.
Escuchemos a los niños (as) y jóvenes. En muchos casos nuestros hijos e hijas se acercan a nosotros para comentarnos situaciones que están viviendo u observando.
lunes, 12 de abril de 2010
¿QUÉ HAY DETRÁS DE LA VIOLENCIA DEL BULLY O AGRESOR?
http://www.medicable.com.mx/medicable/articulosContenido.asp?buscar=Cynthia&Articulo=27&IdImagen=278
Lic. Cynthia César de la Cruz
Lic. Martha Patricia Gómez Suriano
El bullying o acoso escolar es una forma de violencia que ocurre entre iguales, es decir, entre compañeros o compañeras del ámbito escolar, dentro o fuera de las instalaciones educativas, éste se caracteriza por ser intencional y repetitivo, la víctima no provoca la violencia a la que es sometida y la diferencia en las edades no debe ser mayor a 3 años.
El bullying trae consigo serias consecuencias, tanto a corto como a largo plazo, que afectan a todas las personas involucradas en este fenómeno: víctima, agresor y testigo. Generalmente se habla de las características de las víctimas así como sus consecuencias y al parecer no se presta la debida atención a las consecuencias en los otros dos protagonistas.
En este caso se hablará del agresor; es decir, quien intimida o violenta a otra persona, denominado también como el bully.
El bully es una persona que ha sido agredido ya sea en su casa, en la escuela, en su comunidad o la sociedad en general.
Los niños y niñas aprenden conductas de los padres y responsables del cuidado y la crianza. Si los padres mienten para solucionar algún problema que tengan, será muy fácil que los hijos también mientan para salir de algún apuro ya que lo han visto y aprendido de sus figuras a seguir, de igual modo, si un padre golpea a la madre o entre ellos se insultan y los hijos observan estas situaciones, lo reproducirán, generalmente fuera del hogar y con personas de su edad, en este caso, la escuela.
Una forma común de los niños, niñas y adolescentes de recibir violencia, es a través de ciertas imágenes con contenido agresivo en medios de comunicación: televisión, internet, comics, entre otros. Este contexto social y familiar provoca la insensibilización y naturalización de la violencia.
También existen niños y niñas que han sido agredidos física, verbal y/o emocionalmente por sus padres y/o demás familiares, profesores o personas allegados a él o ella. Existen casos en los que estas agresiones son de manera repetida, el niño(a) se encuentra enojado con la persona que lo ha lastimado pero también consigo mismo ya que llega a pensar que se merece este trato.
Cuando prevalecen estos sentimientos surgen conductas autoagresivas como consumo de alcohol u otras drogas, ideas o intentos de suicidio que en algunos casos se llegan a cometer, entre otras más; pero también hay agresiones hacia los demás, principalmente hacia aquéllos que se perciben como vulnerables ya sea por alguna diferencia física, su conducta pasiva, timidez u otra razón.
Es así como se puede observar que no sólo la víctima atraviesa por dificultades, sino también el agresor, el bully agrede a la víctima provocando un daño emocional y que en la mayoría de los casos es aprobada por sus demás compañeros, aparentemente, ya que algunos niños o niñas lo callan por temor a ser también violentados.
El bully aprende de algún modo esta conducta violenta y ahora resolverá sus problemas mediante ésta, ya que además de obtener lo que desea, por ejemplo algo material, obtiene aprobación, lo que anteriormente no era capaz de obtener en otro ámbito donde fue violentado.
Esta forma de obtener lo que él o ella desea le provocará otras consecuencias como el ser poco tolerable, tener poco control en sus emociones y actuar impulsivamente, lo que resulta en una mayor probabilidad de presentar características antisociales, que pueden desembocar en situaciones violentas y criminales a largo plazo, por lo que son propensos a cometer actos delictivos, tener relaciones inestables y dañinas, así como depresión y conductas autodestructivas.
Es por esto que es de suma importancia que los padres y las madres conozcan los indicadores para poder detectar cuando un niño, niña o adolescente ejerce la violencia porque es una forma de hablar sobre una situación conflictiva por la que está atravesando y así se pueda prevenir el bullying y todas las consecuencias que trae consigo.
Estas características son:
El niño, la niña o el adolescente se muestra reservado e inaccesible.
Es agresivo con miembros de la familia.
Tiene objetos que no son suyos y que no sabe explicar ni justificar de dónde proceden.
Miente para explicar la conducta o miente sobre otras personas llegando incluso a dañarlas o perjudicarlas.
Los padres de la(s) víctima(s) lo han señalado como agresor.
Otros compañeros se mantienen callados en presencia de éste.
¿Qué acciones se deben de tomar en caso de que se reconozca que su hijo o hija es quién ejerce el bullying?
Se recomienda tener una respuesta abierta, breve y concreta. Es muy importante platicar con él o ella, con cariño y firmeza, respetar sus sentimientos, brindarles toda la confianza que se requiere para que sepa que no será juzgado y que permita recibir ayuda.
Buscar ayuda: con psicólogos, hablar con las autoridades escolares (director(a), departamento psicopedagógico, departamento de servicio social o a la asociación de padres de familia), plantear la situación (sin intentar buscar culpables) y ver si tienen la disposición de atender el caso en específico, así como de resolver este tipo de situaciones a largo plazo.
Hay que recordar que la única manera de combatir el maltrato escolar es la cooperación de todos los involucrados: profesorado, responsables de la crianza y estudiantes.
Lic. Cynthia César de la Cruz
Lic. Martha Patricia Gómez Suriano
El bullying o acoso escolar es una forma de violencia que ocurre entre iguales, es decir, entre compañeros o compañeras del ámbito escolar, dentro o fuera de las instalaciones educativas, éste se caracteriza por ser intencional y repetitivo, la víctima no provoca la violencia a la que es sometida y la diferencia en las edades no debe ser mayor a 3 años.
El bullying trae consigo serias consecuencias, tanto a corto como a largo plazo, que afectan a todas las personas involucradas en este fenómeno: víctima, agresor y testigo. Generalmente se habla de las características de las víctimas así como sus consecuencias y al parecer no se presta la debida atención a las consecuencias en los otros dos protagonistas.
En este caso se hablará del agresor; es decir, quien intimida o violenta a otra persona, denominado también como el bully.
El bully es una persona que ha sido agredido ya sea en su casa, en la escuela, en su comunidad o la sociedad en general.
Los niños y niñas aprenden conductas de los padres y responsables del cuidado y la crianza. Si los padres mienten para solucionar algún problema que tengan, será muy fácil que los hijos también mientan para salir de algún apuro ya que lo han visto y aprendido de sus figuras a seguir, de igual modo, si un padre golpea a la madre o entre ellos se insultan y los hijos observan estas situaciones, lo reproducirán, generalmente fuera del hogar y con personas de su edad, en este caso, la escuela.
Una forma común de los niños, niñas y adolescentes de recibir violencia, es a través de ciertas imágenes con contenido agresivo en medios de comunicación: televisión, internet, comics, entre otros. Este contexto social y familiar provoca la insensibilización y naturalización de la violencia.
También existen niños y niñas que han sido agredidos física, verbal y/o emocionalmente por sus padres y/o demás familiares, profesores o personas allegados a él o ella. Existen casos en los que estas agresiones son de manera repetida, el niño(a) se encuentra enojado con la persona que lo ha lastimado pero también consigo mismo ya que llega a pensar que se merece este trato.
Cuando prevalecen estos sentimientos surgen conductas autoagresivas como consumo de alcohol u otras drogas, ideas o intentos de suicidio que en algunos casos se llegan a cometer, entre otras más; pero también hay agresiones hacia los demás, principalmente hacia aquéllos que se perciben como vulnerables ya sea por alguna diferencia física, su conducta pasiva, timidez u otra razón.
Es así como se puede observar que no sólo la víctima atraviesa por dificultades, sino también el agresor, el bully agrede a la víctima provocando un daño emocional y que en la mayoría de los casos es aprobada por sus demás compañeros, aparentemente, ya que algunos niños o niñas lo callan por temor a ser también violentados.
El bully aprende de algún modo esta conducta violenta y ahora resolverá sus problemas mediante ésta, ya que además de obtener lo que desea, por ejemplo algo material, obtiene aprobación, lo que anteriormente no era capaz de obtener en otro ámbito donde fue violentado.
Esta forma de obtener lo que él o ella desea le provocará otras consecuencias como el ser poco tolerable, tener poco control en sus emociones y actuar impulsivamente, lo que resulta en una mayor probabilidad de presentar características antisociales, que pueden desembocar en situaciones violentas y criminales a largo plazo, por lo que son propensos a cometer actos delictivos, tener relaciones inestables y dañinas, así como depresión y conductas autodestructivas.
Es por esto que es de suma importancia que los padres y las madres conozcan los indicadores para poder detectar cuando un niño, niña o adolescente ejerce la violencia porque es una forma de hablar sobre una situación conflictiva por la que está atravesando y así se pueda prevenir el bullying y todas las consecuencias que trae consigo.
Estas características son:
El niño, la niña o el adolescente se muestra reservado e inaccesible.
Es agresivo con miembros de la familia.
Tiene objetos que no son suyos y que no sabe explicar ni justificar de dónde proceden.
Miente para explicar la conducta o miente sobre otras personas llegando incluso a dañarlas o perjudicarlas.
Los padres de la(s) víctima(s) lo han señalado como agresor.
Otros compañeros se mantienen callados en presencia de éste.
¿Qué acciones se deben de tomar en caso de que se reconozca que su hijo o hija es quién ejerce el bullying?
Se recomienda tener una respuesta abierta, breve y concreta. Es muy importante platicar con él o ella, con cariño y firmeza, respetar sus sentimientos, brindarles toda la confianza que se requiere para que sepa que no será juzgado y que permita recibir ayuda.
Buscar ayuda: con psicólogos, hablar con las autoridades escolares (director(a), departamento psicopedagógico, departamento de servicio social o a la asociación de padres de familia), plantear la situación (sin intentar buscar culpables) y ver si tienen la disposición de atender el caso en específico, así como de resolver este tipo de situaciones a largo plazo.
Hay que recordar que la única manera de combatir el maltrato escolar es la cooperación de todos los involucrados: profesorado, responsables de la crianza y estudiantes.